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18 disparos y un milagro en Rawson

Los agresores llegaron en auto y abrieron fuego. La hipótesis principal es que fue un error de casa.

18 disparos y un milagro en Rawson

Los agresores llegaron en auto y abrieron fuego. La hipótesis principal es que fue un error de casa.

En los primeros minutos del jueves 10 de julio, una familia del barrio Güemes, en Rawson, vivió uno de los momentos más aterradores de su vida. Sin previo aviso, un auto se detuvo frente a su casa y, en cuestión de segundos, el silencio de la madrugada fue reemplazado por el estruendo de 18 disparos. Afortunadamente, nadie resultó herido, pero el susto y la incertidumbre persisten hasta hoy.

Según relataron fuentes judiciales, los atacantes serían uno o dos hombres que descendieron de un vehículo gris y comenzaron a disparar contra el frente de la vivienda, donde reside la familia Ríos. Las balas rompieron vidrios, dejaron huellas en las paredes y sembraron el miedo entre los vecinos que despertaron en medio del caos.

En el interior de la casa, los propietarios apenas tuvieron tiempo de reaccionar. Lograron refugiarse, evitando milagrosamente ser alcanzados por las balas. “Pudo haber sido una tragedia”, sostuvo una fuente cercana a la investigación. En el lugar se hallaron 18 vainas servidas de pistolas calibre 9 milímetros, lo que da cuenta de la violencia del ataque.

Lo más inquietante del caso es el misterio que lo rodea. Hasta el momento no se conoce el motivo del atentado, y se investiga si los agresores se equivocaron de domicilio. Las primeras averiguaciones indican que la familia no tendría conflictos con terceros, lo que refuerza esa posibilidad.

La causa quedó en manos del fiscal Ignacio Achem y de la brigada de la UFI Genérica, quienes trabajan bajo estricta reserva para esclarecer lo sucedido. La comunidad del barrio Güemes, mientras tanto, sigue con temor, preguntándose si lo ocurrido fue un caso aislado o si puede volver a repetirse.

Este ataque, que permaneció oculto durante varios días, nos recuerda cuán frágil puede ser la seguridad y lo importante que es que se haga justicia. Porque aunque no hubo heridos, las heridas emocionales de vivir una experiencia así no se olvidan fácilmente.

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